Interpretar la realidad. ¿Ocurre lo que yo creo?

Lo que consideramos la realidad, está enormemente influenciada por nuestras creecias y pensamientos. No deja de ser una interpretación de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Cada persona ve la misma realidad con cristales diferentes, convirtiéndola en realidades distintas.

Con nuestros sentidos percibimos el mundo pero cada uno le da una interpretación. Por eso una misma botella puede ser considerada medio llena o medio vacía, la botella no ha cambiado, en cambio si que es distinto el observador.

Hoy traigo un cuento con moraleja (de los que enseñan, como me gustan a mi) que me confirma que lo que yo creo que pasa a mi alrededor es sólo mi interpretación. Aunque como verás en ocasiones es mejor verlo con mi cristal que con el de los demás.

La Ranita perseverante

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo.

Sus compañeras se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas.

Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió.

La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo.

Las otras le preguntaron: “¿No escuchabas lo que te decíamos?”

La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.

Tengamos cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.

Bueno, tengo que decir que le he cambiado el título a este cuento. Se llamaba La ranita sorda, pero con ese título se desvela el final antes de llegar a él, así que para que no supieras el porque de su tesón por salir, he hecho esa pequeña trampa.

Este relato me ha gustado por varios motivos:

    Enseña que la razón no está siempre en manos de la mayoría.

    Que lo que interpretas que te dicen los demás influye mucho en uno mismo.

    También me hace ver que cuando te sientes apoyado y animado por tus compañeros te da fuerzas para luchar y seguir adelante.

    Que lo que yo digo a otra persona le puede afectar, si es para bien perfecto, pero debo tener cuidado de no perjudicarle.

    Y que es posible salir de un hoyo muy profundo con determinación y perseverancia

Y a ti, ¿qué te parece este cuento?

¡ Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!


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