Ley de la Atracción. ¿Conoces el cuento El Árbol de los Deseos?

He hablado en varias ocasiones de la Ley de la Atracción. Desde que fui consciente de esta poderosa ley, mi vida es todavía mejor.

Trato de pensar en lo que quiero y cuando me doy cuenta que mis sentimientos no me hacen bien, cambio mis pensamientos. Los reemplazo por pensamientos sobre lo que quiero.

La Ley de la Atracción es muy fácil, lo semejante atrae lo semejante. Si yo estoy contenta me será más fácil ver las cosas buenas que hay a mi alrededor. Si yo estoy triste, el mundo que percibo también será gris.

Es así de sencillo. Para atraer hacia mí lo que quiero sólo necesito pensar en ello, y no dejar sitio en mi cabeza para lo que no quiero, luego la Ley de la Atraccion hará el resto. No me tengo que preguntar como se las ingeniará el Universo para dármelo, simplemente tengo que pensar en lo que quiero.

Hoy traigo un cuento que me ha gustado mucho, desconozco quien es el autor.

El Árbol de los deseos.

Un día un viajero llegó a una tierra muy hermosa, se encontraba muy cansado tras el largo camino recorrido. Vio un majestuoso árbol y se sentó bajo su sobra para descansar.

Lo que menos se imaginaba era que se trataba de un árbol mágico que convertía los deseos en realidad. “El Árbol de los Deseos”

Mientras estaba allí sentado pensó en lo estupendo que sería tener un almohadón para apoyar la cabeza. En ese instante apareció un confortable almohadón.

El viajero se asombró a la vez que se alegró y se acomodó con su estupendo almohadón.

Al mirar las hojas del árbol pensó que le gustaría mucho comer algo caliente, llevaba muchos días comiendo mal y sentía hambre.

Ante él apareció una gran cesta con deliciosa comida y bebida.

Saboreó la comida y quedó más que satisfecho con esas delicias. Al terminar, sintió un poco de frió y pensó en lo bien que estaría con algo para taparse las piernas. Dicho y hecho, apareció una ligera manta que le cubrió.

¿Qué más podría desear?

Estaba tan a gusto que pensó:

    Voy a dormir un rato. Lo malo es si pasa por aquí un tigre mientras duermo.

¿Adivinas lo que ocurrió? Correcto, el tigre apareció y lo devoró.

La Ley de la Atracción es como este árbol de los deseos, atrae hacia ti lo que piensas de forma continuada. Ojo, esta ley no entiende la palabra no. Si piensas en que no quieres algo, en tu mente está precisamente lo que no quieres y lo atraes hacia ti.

Así que aprende a observar tus sentimientos y si no son lo que quieres cambia tus pensamientos para sentir lo que quieres.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

2 comentarios

  1. Hola, Inma

    Como sabes, tengo cierta experiencia en este campo. Lo cierto es que no son exactamente los pensamientos, sino la manera de ver el mundo lo que entra en juego. Creemos que el mundo es de una manera, o debe ser de una manera, cuando no tiene por qué.

    La realidad es un espectro, es como si alguien mirase al arco iris y dijese que sólo existe el rojo, cuando hay una amplia gama de colores disponible.

    La ley de la atracción no es más que un nombre, cuando algo sucede en tu vida, pregúntate qué es lo que crees para que eso suceda, porque sucede de acuerdo a tu percepción sobre las cosas. De ahí la famosa frase de Gandhi: “sé el cambio que quieres ver en el mundo”: si quieres cambiar tu realidad, no la cambies “ahí fuera”, cambia TU 😉

    Una buena canción al respecto es “Change Your Mind” de los Sister Hazel.

    Saludos,

    Daniel.

    • Hola Daniel,

      Efectivamente, mi forma de ver el mundo es lo que hace que perciba las cosas que me suceden de una forma u otra.

      Yo creo que la forma que tenemos de ver el mundo esta directamente relacionada con nuestros pensamientos. No me puedo imaginar viendo la vida positivamente y teniendo al mismo tiempo pensamientos de desastres, miseria, tristeza. Ambos van unidos, y si quiero cambiar mi percepción de la vida tengo que empezar cambiando mis pensamientos, estos me harán cambiar de sentimientos y acabaré viendo el mundo con otro cristal.

      Así es como yo lo veo, la forma de cambiar mi mente empieza cambiando mis pensamientos.

      Un saludo,

      Inma.

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