Mañana vuelvo a trabajar.

He tenido un día un poco extraño, con sentimientos muy dispares y contradictorios, de alegría, tristeza, añoranza, fortaleza, motivadores.

¿Por qué? Porque mañana me reincorporo al trabajo. Después de cuatro meses en el ERE temporal, mi empresa me ha llamado para volver a trabajar.

Por un lado estoy contenta vuelvo a trabajar y a día de hoy necesito mi trabajo para pagar los gastos que tenemos. Mientras no consiga la libertad financiera necesito obtener un sueldo y lo que hago en mi trabajo me gusta, me llevo muy bien con mis compañeros y aun siendo una obligación no me resulta pesado, estoy cómoda en mi trabajo, no supone una carga.

Además estamos viviendo una época complicada en el ámbito laboral y el trabajo ha pasado de ser una carga, “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” a ser una bendición, “Quien tiene un trabajo tiene un tesoro”.

Así que por todo esto me siento agradecida de seguir contando con un trabajo en el que estoy bien.

Pero luego está el otro lado de la moneda, me entristece dejar de dedicarme a mi casa, mis hijos, mi marido, mi educación financiera. Bueno no es que lo deje por completo, pero ahora mi tiempo disponible se reducirá.

Mientras llevaba a mis hijos al colegio esta mañana no he dejado de pensar en que de momento no iba a poder disfrutar de este tiempo. Mañana los dejaré una hora antes en la “escola matinera”, después se quedarán a comer en el colegio y al acabar la clase no podré ir yo a recogerlos.

En fin que me ha entrado un poco de penita.

Salvando este estado de ánimo que me parece bastante lógico, también he sacado algo muy positivo.

Estos cuatro meses han sido un REGALO, he podido disfrutar más tiempo de mis hijos y he saboreado lo que podría ser la libertad financiera, así que he tenido muy Buena Suerte, y ahora más que nunca sé que lo quiero, tengo claro mi objetivo y voy a ir a por él con más ganas, quiero volver a tener lo que he tenido durante estos cuatro meses.

Hace cinco meses, cuando empecé el blog, expliqué cuales eran mis motivos para ser inversionista, que me empuja a lograr la libertad financiera, pues después de estos maravillosos cuatro meses no tengo ninguna duda, no me voy a conformar con seguir la rutina, no quiero seguir a la manada, quiero lograr mi meta.

Voy a sentirme muy agradecida por lo que tengo, lo que he tenido y sobre todo por las ganas y deseos de lo que voy a conseguir. Mañana me levantaré feliz, contenta de ir a trabajar, de reencontrarme con mis compañeros y disfrutaré de cada momento que pase con mis hijos y con mi marido.

Como todos los días al despertarme diré:

    Gracias, soy feliz y elijo sonreír.

El mejor consejo que puedo dar y que me puedo dar es disfrutar de cada instante y vivir la vida en cada sorbo.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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