10 errores financieros a evitar a los veintitantos

Los veintitantos son de los mejores años de la vida. Grandes experiencias en la universidad. Tus primeros puestos de trabajo. Y sobre todo grandes momentos con tus amigos. Casi siempre es en esa época cuando se crean las mejores amistades. Aquellos amigos que tendrás para toda la vida. Y casi seguro que es en esos años cuando conoces a la persona con la que querrás compartir tu vida. Tu pareja.

Pero a pesar de ser una época temprana de nuestra vida en la que parece que todo es diversión, también es un punto de la misma en la que deberemos estar atentos para no cometer algunos típicos errores financieros que pueden marcar el resto de tu vida. Si estás en esa edad o si tienes hijos o conocidos que disfrutan de esa juventud vamos a tratar de evitar que puedas o puedan cometerlos.

Errores Financieros a los 20

Errores financieros a evitar a los veintitantos

  1. No empezar con el hábito de controlar tus finanzas. Si estás al comienzo de tus veintitantos es fácil que todavía no tengas enormes gastos periódicos. No habrás comprado todavía una casa y no tienes que mantener una familia realizando grandes compras en el supermercado. Sin embargo sí que empiezas a tener muchos gastos variados. Es el momento ideal para comenzar el hábito de controlar todo eso. Saber por donde se va el dinero y aprender a preparar un presupuesto anual con el que tener controlado entradas, salidas, ahorro e inversión. Explicaremos en un artículo aparte, paso a paso y con todos los detalles que podamos, como puedes preparar y automatizar lo máximo posible esto que parece tan complicado.
  2. No aprender a invertir en fuentes de ingresos pasivos. Una de las principales causas por las que la mayoría de la gente no consigue vivir de ingresos pasivos es que empiezan demasiado tarde, cuando tienen demasiadas urgencias y demasiadas responsabilidades. La vida las va atropellando y no tienen tiempo de dedicase a lo importante. Si tienes veintitantos estás en el momento ideal para aprender a construir tus fuentes de ingresos pasivos. Esas que llevarán dinero a tus cuentas sin que tengas que cambiarlo por horas de trabajo. Empieza aprendiendo con las que te sientas más cómodo y ve poco a poco aprendiendo las más complicadas.
  3. No comenzar un fondo de emergencia. Es muy fácil encontrar excusas para no empezar con esto. Volvemos a estar en el caso de saber distinguir entre lo importante y lo urgente. Métete en la cabeza que esto es un tema muy importante. Y como tal lo debes de comenzar ya. La economía sube y baja. A momentos de bonanza y optimismo le siguen otros de vaca flacas y pesimismo. Es muy importante que si llega uno de estos baches te pille lo más protegido posible. Y una de las situaciones que mejor te puede proteger es haber conseguido crear un fondo de emergencia que te permita mantener tu nivel de vida en situaciones adversas. Por lo tanto, empieza ya. Retira una parte del dinero que te entra todos los meses para aportarlo a ese fondo. Al menos hasta que consigas una cantidad suficiente. ¿Y cual es esa cantidad? Hazte esta pregunta: "si dejo de tener ingresos en estos momentos,  ¿cuanto tiempo puedo mantener mi nivel de vida?" Hay gente que no puede mantenerlo ni un par de meses. Revisa esto de vez en cuando porque cuanto más aumentes tus gastos mayor tendrá que ser el fondo de emergencia. Si tus gastos son de 600 euros al mes y quieres poder aguantar 2 años sin ingresos necesitarás que tu fondo de emergencia sea de 14.400 euros. Pero si aumenta tu familia con un par de hijos y además cambias a una casa más grande y compras un coche nuevo que financias, quizás tus gastos suban ahora hasta los 2000 euros al mes por lo que tu fondo de emergencia debería ahora subir hasta los 48.000 euros. Aquí ves también la importancia del punto 1. Saber cuales son exactamente tus gastos y de que tipo.
  4. No comenzar el hábito de pagarte a ti primero. Parece mentira pero pagarse a uno primero es uno de los hábitos más difíciles de adquirir. Siempre parece que hay otro sitio donde puedes echar el dinero antes de pagarte a ti. Y le pasa a más del 90% de las personas. Pagan todas sus facturas y otros gastos primero y luego no queda nada para pagarse a uno mismo. Y esto nunca los saca de la carrera de la rata. Pagarse a uno primero no es fácil, sobre todo cuando se acumulan facturas y tienes pocos ingresos. Pero es importantísimo que adquieras esta disciplina. Y no es pagarte para gastarlo en tus cosas. No consiste en eso. Consiste en pagarte para poder invertir en nuevos activos que te generen ingresos pasivos y que mes a mes te hagan aumentar las entradas de dinero. Los veintitantos son el momento ideal para que empieces a coger este importantísimo hábito que por si mismo y sin exagerar puede llevarte a ser rico.
  5. No establecer metas financieras. No hay camino para quien no sabe donde va. A los veintitantos tienes toda la vida por delante y puedes decidir donde quieres estar, financieramente hablando, en 10 o 20 años. El simple hecho de pensar en ello y ponerlo por escrito ya mueve tus pensamientos y tus acciones para enfocarte en eso que quieres conseguir. Y cuando tú te enfocas el resto de tu universo se alinea para ir en esa misma dirección. No es nada sobrenatural. Es simplemente que tus acciones repercuten en el mundo que te rodea y parece como que todo va en la misma dirección. Así que piensa en ello, ponlo por escrito y déjalo en algún sitio donde puedas verlo continuamente. La puerta de la nevera, el espejo del baño, la mesita de tu habitación,... donde quieras. Pero que lo veas todos los días.
  6. Comprar un coche mejor del que puedes permitirte. No se desde que país me lees pero en España este error lo han cometido mucho chicos de poco más de veinte años durante los años previos a la crisis. Muchos de ellos trabajaban en la construcción o similar y ganaban grandes cantidades de dinero. Pero nadie les había explicado que la economía es oscilante y que tenían que aprender los puntos de arriba para salir reforzados cuando llegara la crisis. Son jóvenes y les gusta que sus amigos y resto del mundo vean lo bien que les va. Y el coche es algo que tradicionalmente ha representado bien tu status en la sociedad. Los vehículos de alta gama fueron comprados por ellos con demasiada facilidad. Préstamos enormes y gastos de mantenimiento también muy grandes que no han podido soportar cuando ha llegado la crisis.
  7. Pedir a tus familiares que te avalen para un negocio no suficientemente estudiado. Cuando eres joven tienes derecho a equivocarte. No, mejor dicho, tienes el deber de equivocarte. Tienes que probar cosas. Aprender. Buscar el porqué de todo para poder llegar a tu meta y conseguir tus objetivos. Como más se aprende es a través de tus propios errores. Pero ten cuidado a quien involucras en tus aventuras. Si le pides a tus padres o hermanos mayores que te avalen en un préstamo para una de esas aventuras, ellos se sentirán obligados a ayudarte. Sin embargo, es muy posible que alguna de esas aventuras salga mal, y si lo hace, ese familiar puede tener problemas durante algunos años. Ahora te estarás preguntando como montar un negocio para el que hace falta dinero si no lo tienes y el banco te pide un préstamo. Busca otras alternativas. Un business angel quizás pueda prestarte ese dinero si ve interesante el negocio. O quizás tienes que empezar con los puntos que tienes arriba para poco a poco ir progresando y aumentando el alcance de tus inversiones en negocios.
  8. Endeudarte con tarjetas de crédito. Si trabajas y tienes un nómina decente vas a ver como pronto los bancos y otras entidades financieras con las que hayas trabajado, por ejemplo para financiar la compra del coche de arriba, te ofrecen multitud de tarjetas de crédito. "Sin gastos", "Gratis",.. te dirán. No piques. Olvídate de utilizar varias tarjetas de crédito. Huye de esas que te permiten hasta 6.000 euros o más de crédito y que pagas en "cómodas mensualidades" de 60 euros. Te mantendrán endeudado para mucho tiempo. Quédate con una sola tarjeta de crédito y utiliza solo el crédito que puedas pagar sin problemas al mes siguiente. Utilizar esa única tarjeta te irá bien porque te permitirá tener controlados tus gastos y gracias a sus extractos podrás analizar por donde se va el dinero.
  9. Querer tener todo ya. A los veintitantos y sobre todo si eres el benjamín de la familia, tendrás la sensación de que todos tienen lo que tú querrías tener y no puedes. Tus padres o tus hermanos mayores tendrán la casa que te gustaría, el coche que deseas, harán el viaje que tú no puedes,... pero te olvidas de una cosa, ellos tienen la edad que tú no tienes. Tú tienes tiempo por delante para conseguir todo eso y más. Y además conseguirlo en mejores condiciones. Estar en mejor disposición para tenerlo sin agobios. Estás interesado en aprender sobre finanzas personales y como ganar dinero y tiempo y seguramente ellos no han tenido esa inquietud. Tienes ventaja aunque parezca lo contrario. Ten paciencia, controla tus finanzas, págate a ti primero y ponte metas financieras. Cuando tu consigas todo eso que ellos tienen, sera tuyo de verdad, y no del banco.
  10. Endeudarse para casarse. Los veintitantos son seguramente la década donde se producen más bodas. Y si quieres casarte querrás que tu boda sea inolvidable. Que tú, tu pareja y todos los invitados lo paséis lo mejor posible. Querrás tener un inmejorable recuerdo para toda la vida. Pero seguro que no deseas tener también una bonita deuda que dure mucho tiempo. Las bodas pueden convertirse en eventos muy costosos. Parece que existe la obligación, al menos en España, de que los invitados a la bodas "paguen" a los novios tanto o más de lo que cuesta su presencia en la misma. Y la realidad es que no siempre es así. Mucha gente no puede pagar el coste de ir una pareja y un par de niños. Puede que hayan tenido que comprar ropa u otros complementos y no pueden con todo. Así que si vas a casarte no aumentes tu stress aumentando tu deuda. Comprométete en lo que puedas asumir y no más. Todo lo que te encuentres después, bienvenido sea.

Como ya hemos dicho en varios puntos, la mejor cosa de estar en los veintitantos es que tienes todo el tiempo por delante. Estás en la obligación de intentar cosas, de buscar referentes a los que seguir, de aprender y de equivocarte para seguir aprendiendo. Pero intenta que los errores no sean graves. Si sigues los puntos de arriba no caerás en grandes problemas y si lo haces bien en unos años vas a estar en ventaja con respecto al resto de tus amigos.

¿Estás en esa edad? ¿Tienes a alguien en los veintitantos? Quizás tengas alguna otra idea que piensas que debería de estar en la lista. Haz un comentario y cuéntanosla, o contacta con nosotros a través de este formulario.

Juan Ramon Gómez

Juan Ramón Gómez

Gracias por leer en Gana Dinero y Tiempo nuestro artículo "10 errores financieros a evitar a los veintitantos"

Un comentario

  1. Creo que de los puntos mencionados el más importante es el de los hábitos financieros, si desde joven los adquieres el resto del camino es menos complicado. Hoy hay varios artículos que te dan buenos consejos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *