6 actividades diversas para disfrutar con tus hijos, sin gastar dinero extra

Está a punto de terminar la estación de verano, las vacaciones ya son historia y el colegio ya ha empezado.

Sé que este artículo habría sido más oportuno al empezar las vacaciones, que es cuando más tiempo tenemos para disfrutar con nuestros hijos.

Pero esta es una pequeña recopilación de actividades que hemos hecho durante las semanas de vacaciones y claro, antes de hacerlas no podía escribir sobre ellas.

De todos modos creo que son aplicables a cualquier época del año, por eso me he decidido a preparar esta lista y compartirla hoy con vosotros.

1. Desenfundar el sofá y meterlo en la lavadora, puede convertirse en una gran aventura.

    A principios de septiembre, antes de que empezaran las clases nos dedicamos los tres, mi hijo, mi hija y yo a esta divertida tarea.

    Yo desenfundé asiento y respaldo del sofá, mi hijo aspiró todos los huecos y mi hija se encargó de “limpiar” con un trapito mojado la parte del sofá que está fija, bueno como sólo tiene 5 años más que limpiar lo que hizo fue mojar la tela, pero fue muy divertido. Un trabajo en equipo en el que todos disfrutamos.

2. Preparar juntos la cena.

    El viernes de la semana pasada hicimos todos de cocineros, cada uno preparó su pizza. Fue muy divertido.

    Disponíamos de una basa de pizza para cada uno y teníamos que ponerle los ingredientes que nos apetecían.

    Las cuatro salieron muy buenas y lo mejor de todo fue ese rato en el que los cuatro alrededor de la mesa cocinamos, aprendimos, nos reímos y compartimos un gran momento.

3. Preparar un paracaídas para un muñeco.

    Cuando era pequeña vendían en la paraeta unas bolsas de papel que tenían dentro un paracaidista. Era un juguete muy sencillo que nos entretenía mucho.

    Mi marido se pasó una tarde con mi hijo preparando un paracaídas para un muñeco con una bolsa de plástico, los dos se lo pasaron muy bien.

    No sé a quien le hacía más ilusión si al padre recordar su infancia o al hijo tener el paracaídas. Fue una buena tarde y al acabar consiguieron que funcionara.

4. Ver fotos.

    Tanto si son fotos de mis hijos de hace unos años como si son fotos mías y de mi marido, pasamos un buen rato viéndolas.

    Me gusta sentarme con ellos y revisarlas. Me preguntan por las personas que aparecen y en que lugares se hicieron. Les cuento las historias que hay detrás de cada instantánea y recordamos situaciones divertidas.

    A mi hija también le gusta mucho ver el video que he montado de sus primeros meses.

5. Sacar la caja de recuerdos que tienes guardada en el fondo del armario y contarle a tus hijos lo que te hace sentir ver esos pequeños tesoros.

    Una mañana que estaba haciendo limpieza, mi hijo encontró algunas de mis cajas de recuerdos.

    En ellas había un poco de todo.

    Unos collares de fantasía, que enseguida quiso ponerse mi hija, y que no volvieron a la caja ya que se los regalé.

    Una piedra preciosa, (en realidad creo que es de plástico) que guardo desde niña y que tampoco volvió a la caja porque mi hijo me prometió que la cuidaría mucho.

    Mi colección de 14 Barbie, que guardo como una joya desde hace años, se las dejé todas menos cuatro que volvieron a la caja y me prometieron que las cuidarían mucho. Ahora están en la habitación de mi hija y yo también he vuelto a jugar con ellas.

    En fin, mis recuerdos, que al tenerlos de nuevo en mis manos me hicieron revivir algunos momentos muy felices de mi infancia y que me gustó mucho compartirlos con mis hijos.

6. Hacer de peluqueras.

    A mi hija, como a la mayoría de niñas, le gusta pintarse y peinarse, y hacerle lo mismo a sus muñecas o a su mama, y yo que sigo siendo como una niña, para que negarlo, también me gusta peinar a las muñecas, hacerles trenzas, dejarles el pelo suave.

    Esta mañana mi hija era la peluquera y la maquilladora y yo la clienta, hemos pasado un buen rato juntas, y me ha pintado unos coloretes muy vistosos.

    En realidad esto es simplemente jugar con tus hijos a lo que ellos quieran.

Cualquier actividad puede convertirse en una gran aventura con un poco de imaginación y ganas de disfrutar.

Yo quiero volver a sentir la ilusión de niña, me hace sentirme feliz.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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