Alonso no ha podido ganar el campeonato de Fórmula 1

Hoy Fernando Alonso no ha conseguido proclamarse campeón del mundo de Fórmula 1 del 2010.

No puedo decir que sea una aficionada incondicional de este deporte. Pero al igual que cuando la selección Española ganó el mundial de Fútbol, me gusta que gane España o que gane un Español si participa en cualquier campeonato o competición.

Sé que no es algo que me afecte directamente a mí, pero me alegra que ganemos. El deporte es una estupenda herramienta para unirnos en un mismo deseo.

Bueno lo que quiero decir, y de nuevo me estoy alejando de mi intención, es que mientras veía la carrera, me he parado a observar cuales eran mis sentimientos.

Estaba haciendo fuerza con los dientes para que Alonso adelantara a Petrov. Pedía en mi interior que recortara los segundos que los distanciaban.

Al ser consciente de este sentimiento, me he preguntado si realmente quería sentir esta preocupación, si me aportaba algo que yo deseaba, y me he dado cuenta que no.

Sí, me gusta que gane, pero el que no lo haga no puede hacer que yo me sienta mal, esté en tensión, triste, y apretando el pie en el suelo tratando de que el coche acelerara más.

En ese preciso instante, he decido levantarme del sofá y cambiar mis pensamientos y mis sentimientos.

Al terminar la carrera han salido imágenes de los aficionados asturianos que estaban desolados, muy tristes porque Fernando no lo había conseguido. Decepcionados y echando la culpa a una mala estrategia del equipo. La verdad es que ha sido una gran desilusión para todos los aficionados.

Esto me ha hecho recordar que preocuparse de forma continuada por el pasado, y por todo aquello en lo que no puedo influir directamente, es una perdida de tiempo y de energía.

Es mi decisión dejar de preocuparme y empezar a ocuparme de lo que realmente me importa y en lo que puedo influir.

Es cierto que si Fernando hubiera conseguido el campeonato me habría alegrado mucho, pero no ha sido así, y como bien ha dicho Alonso en la entrevista que le han hecho justo al terminar la carrera, durante los primeros minutos se está triste y desilusionado pero pasado el tiempo valorará todo lo que ha logrado este año.

Hay que ver el lado bueno de las cosas y seguir adelante.

En fin, la temporada que viene se volverá a intentar. Y seguramente en más de una carrera volveré a tener los dientes apretados, y también me sentiré muy contenta cuando lo vea ganar, porque aunque sé que no me aporta directamente nada, cuando gana me hace sentir bien.

Para todos los que están un poco tristes:

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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