Creencia irracional. El Ser Humano adulto necesita ser amado y aprobado por todo el que le rodea.

Ayer decía que lo que digan o piensen los demás de mi no debe preocuparme. Esto es más fácil de decir que de hacer.

No sé si esto es algo que se aprende desde pequeños o nuestro propio instinto nos hace que queramos contentar a todos y que necesitemos que los demás aprueben lo que hacemos.

A mi hija le gusta mucho bailar y cantar, y normalmente lo hace sin preocuparse de si la miramos o no, pero ayer se puso a bailar la canción de High school Musical y de repente se paró y se sentó en el sofá tapándose la cara.

Le pregunté que le pasaba y me dijo que como podía quitarse la vergüenza.

Supongo que la vergüenza es debida a esa necesidad que tenemos que encajar, de no hacer nada que pueda excluirnos, evitar que los demás no vean bien lo que hacemos.

Buscar continuamente la aprobación de los demás nos limita y frena nuestra forma de ser y además nunca podemos satisfacer a todo el mundo.

Esta es precisamente la primera creencia irracional de Albert Ellis. El relato que aparece en el libro “Aprendo a vivir” de Bernabé Tierno me lo contó hace años mi jefe. Es el siguiente:

PRIMERA CREENCIA IRRACIONAL

“El Ser Humano adulto necesita ser amado y aprobado por todo el que le rodea”

Lo que le sucedió a un labrador que iba con su hijo:

Un labrador iba con su hijo a la feria de un pueblo cercano y llevaban un mulo viejo.

Cuando pasaron por una aldea, algunos hombres comentaron lo estúpido que era llevar un burro e ir andando, por lo que el labrador le dijo al hijo que se subiera encima del animal.

Pasaron por su lado unas mujeres y comentaron lo desconsiderado que era el hijo por permitir que su anciano padre fuese andando mientras él iba sentado en el pollino, con lo que el hijo se bajo ocupando el padre su lugar.

Otros hombres que vieron la escena comentaron lo injusto que era que fuese el padre subido al burro cuando ya había vivido su vida mientras que el hijo joven tenía que acarrear con las penurias del camino.

Al final, decidieron subirse los dos encima del asno, pero unas mujeres que pasaron por allí criticaron la acción, pues el animal era demasiado viejo para llevar tanto peso.

En fin, da lo mismo lo que hagas, siempre habrá alguien que lo criticará. Así que no intentes hacer las cosas pensando en satisfacer a todos, centrate en lo que quieres y no te preocupes de lo que dirán. Haz las cosas de la manera en la que te sientas bien contigo mismo.

Y otra cosa muy importante que ya he dicho en entradas anteriores es que tienes que quererte mucho, si lo que sientes por ti es afecto eso mismo lo proyectarás y recibirás más afecto, si lo que piensas de ti es negativo, eso mismo es lo que verán los otros de ti.

Recuerda que lo que piensas y sientes es lo que atraes hacia ti, así que siéntete alegre y feliz, trasmite eso a los que te rodean y seguirás recibiéndolo a lo grande.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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