Creencia irracional. Tenemos que depender de los demás, concretamente de alguien más fuerte

Educar a los hijos es una tarea complicada. Como se suele decir llegan sin manual de instrucciones y tienes que ir aprendiendo sobre la marcha, cometiendo errores y aprendiendo de ellos.

Quiero que mis hijos sean capaces de tomar sus propias decisiones y que comprendan que todo lo que uno hace tiene consecuencias.

Me gustaría poder protegerlos de lo que les pueda hacer daño pero tengo muy claro que la mejor forma de protegerlos no es crearles una dependencia constante hacia mi, su padre u otra persona.

No se puede proteger al 100% a nadie, pero si se motiva para que sea independiente, se le da apoyo y se le enseña a tomar sus decisiones y afrontar las consecuencias de lo que ha elegido en cada momento, entonces se le están dando muchas más armas para protegerse que si somos nosotros los que le tapamos con nuestro escudo.

Nuestros hijos estarán más preparados para vivir su vida si fomentamos su capacidad de tomar decisiones y de no depender de otra persona para todo. No es que diga que tengan que ser totalmente independientes, no es malo sentir una cierta dependencia de los demás, siempre y cuando el grado de dependencia no nos impida ser nosotros mismos.

Esto es lo que dice la octava creencia irracional de Albert Ellis, que acompaño con el cuento que aparece en Aprendo a Vivir de Bernabé Tierno.

OCTAVA CREENCIA IRRACIONAL

«Tenemos que depender de los demás, concretamente de alguien más fuerte».

Lo que le sucedió a una familia de ratones:

El padre ratón quería que su hijita se casara con el ser más poderoso de la tierra y por eso fueron a visitar al sol.

Pero el sol les dijo que la nube era más poderosa, porque cuando ella quería lo ocultaba.

Fueron a ver a la nube y ésta les dijo que el viento era más poderoso porque la movía a su antojo.

El viento les dijo que el muro tenía más poder porque le impedía el paso.

Finalmente, fueron al muro, que les dijo que los más poderosos eran ellos, los ratones, porque le roían y hacían grandes agujeros.

Pensamos que lo más poderoso está fuera de nosotros, cuando en realidad nosotros somos los más capaces de alcanzar el objetivo que nos propongamos.

Lo que trato de enseñar a mis hijos también me lo estoy aplicando a mi. En muchos aspectos siento que dependo o dependía demasiado de otra/s personas y ahora intento recordar que no hay nadie más poderoso que yo misma, yo tengo ese poder y no tengo que buscarlo fuera, sólo necesito reconocer que la Fuerza está conmigo. Yo elijo, no espero que otro lo haga por mi.

Recuerda que tienes en tus manos el poder de decidir, utilízalo.

¡ Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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