El eco de la vida

En septiembre, la profesora de mi hijo nos invitó a las madres y padres que quisieran, a ir a la clase para realizar con los niños una actividad, cualquier cosa. Hablarles de nuestras aficiones, nuestra profesión, …, o simplemente contarles un cuento.

A mi me apetecía hacer algo y después de pensarlo un tiempo, le propuse a la profesora ir a contarles un cuento que me gustaba mucho.

El cuento que he elegido es uno que hace casi un año puse aquí en el blog, en mi artículo “La vida te da lo que tú le das. Sonríe a la vida”. El cuento se titula El eco de la vida y aunque le he dado un poco más de historia el mensaje sigue siendo el mismo.

Esta mañana ha sido el día elegido, acabo de volver a casa y la experiencia ha resultado estupenda. Me ha gustado compartir con ellos esta hora. Yo les he enseñado un cuento y ellos me han enseñado como son, han participado con sus comentarios e ideas. He aprendido y disfrutado mucho.

El eco de la vida

El eco de la vida

Esta es mi versión ampliada del cuento.

EL ECO DE LA VIDA

Carlos llevaba toda la semana preparando la primera acampada que iba hacer con sus padres.

En Decathlon habían comprado un saco de dormir, una botas para caminar y una mochila. Sus padres ya tenían el equipo, pues eran muy aficionados a ir a la montaña, pero para Carlos era una experiencia nueva que deseaba desde hacia tiempo.

La noche de antes le costó mucho conciliar el sueño, estaba tan emocionado que no podía dormir. A sus escasos 4 años esperaba con impaciencia esta nueva aventura. Ahora ya no sería algo que ve en las fotos de sus papás, él estaría allí y caminaría por las montañas. Era ya un niño grande que iba a dormir es un estupendo saco de dormir.

Por la mañana su madre lo despertó temprano y después del desayuno y de cargar el maletero salieron rumbo a las montañas. En el coche, Carlos no dejaba de pensar en todo lo que iba a ver, las plantas, los animales, los arboles, y un cielo lleno de estrellas por la noche.

Al llegar al lugar de acampada, descargaron el equipaje y salieron a dar un pequeño vistazo por ese esplendido paisaje montañoso.

Carlos preguntaba continuamente a su madre como se llamaba esa planta o que insecto era este que corría tanto. Se lo estaba pasando de maravilla.

Cuando llegaron a lo alto de la montaña, Carlos tropezó y al caer al suelo gritó, “¡Aaauuuuhhhhhh!”

Entonces ocurrió algo extraño para él, desde algún lugar de la montaña se escuchó una voz que también decía, “¡Aaauuuuhhhhhh!”

Carlos se sorprendió y lleno de curiosidad gritó: “¿Quién eres tú?”

Y de nuevo desde algún lugar de la montaña se escuchó “¿Quién eres tú?”

En lugar de contestar a su pregunta, le estaba repitiendo, lo cual molestó y enojó a Carlos, que gritó de nuevo “¡Eres un tonto!”

Y la voz repitió “¡Eres un tonto!”

Carlos no entendía lo que estaba ocurriendo, miró hacia sus padres que estaban observándolo y les preguntó, “¿Qué sucede? No lo entiendo.”

Su padre sonrío, se acercó hasta donde se encontraba Carlos y le dijo: “Presta atención Carlos.”

Se giró hacia la montaña y gritó: “¡Guapo!”

La voz respondió: “¡Guapo!”

Luego el padre volvió a gritar: “¡Eres un campeón!”

Y como no, la voz repitió: “¡Eres un campeón!”

Carlos estaba asombrado pero seguía sin entender. Su padre al ver la cara que ponía le explicó:

“Eso que oyes lo llaman ECO, aunque en realidad es la VIDA, … lo que tú dices o haces es lo que te devuelve».

Si tú eres amable con los demás, los demás lo serán contigo. Si saludas alegremente recibirás una sonrisa por respuesta. De la misma manera si gritas a tu compañero él te gritará.
¿Qué prefieres recibir?»

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

Sonríe a la vida-Cumplir años me hace feliz



Espero que te haya gustado.

Me encantaría conocer tu opinión, déjame tus comentarios aquí debajo o mediante este formulario.

¡Un fuerte abrazo!
Inma Ruiz
Inma Ruiz

Gracias por leer en Gana Dinero y Tiempo mi artículo «El eco de la vida»



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