En la mayoría de los casos los limites de lo que puedes o no hacer te los pones tú. Tu mente es la que te limita.

Salvo las limitaciones físicas que podemos tener, el resto están provocadas por nuestra cabeza.

Es el resultado de pensamientos negativos y erróneos que se han arraigado con fuerza en nosotros desde niños o que hemos creado al crecer.

Si un niño sólo escucha comentarios como:

    Eres un inútil, siempre lo estás tirando todo.

    Pero que tonto que eres, así no terminarás los estudios nunca y nadie te contratará.

Lo más fácil es que ese niño termine pensando que es menos apto que el resto y se sentirá inferior.

La manera en la que los padres hablamos con nuestros hijos puede hacer que un niño tenga la autoestima por los suelos y se sienta incapaz de hacer algo bien. Ni siquiera lo intentará por miedo a fallar y por que estará convencido de sus falsas limitaciones.

Tenemos que tenerlo muy presente, en lugar de fijarnos continuamente en los errores, castigarlos e incluso descalificar a los niños con duras palabras, lo que hay que hacer es engrandecer los aciertos, decirle lo estupendo que es, lo listo que es. Palabras que todos queremos oír y que cuando te acostumbras a decir se convierten en habituales, te resultan más fáciles y el niño también responde de mejor manera incluso hace mejor las cosas. A mi me gusto mucho el relato corto de W. Livingston Larned «Papa Olvida«, lo incluí en uno de mis primeros artículos.

Esta actitud beneficia al niño y al padre, y aporta más felicidad a todos.

Este es un posible origen de las limitaciones mentales que nos ponemos en la vida. Y es bueno saber como actuar con nuestros hijos para intentar que no se las creen.

Pero, ¿que podemos hacer para deshacernos de nuestras propias limitaciones?

Creo que lo primero es ser conscientes de que no son reales, que no tenemos ningún impedimento físico para hacer algo.

Luego debemos tener la voluntad de cambiarlo.

Después entra la fase de imaginación, debes imaginarte, visualizar, con todo lujo de detalles que tienes el valor y la fuerza para hacer lo que quieres, nada te lo impide.

Trata de estar con personas positivas y evitar en lo posible situaciones y encuentros con personas que no te hagan sentir bien o que sus palabras te hieran.

Otro punto importante es que tienes que quererte. Fijate en la conversación que mantienes contigo mismo, ¿que te dices?. Debes pensar bien de ti, decirte que tu puedes, lo mismo que he dicho al principio de como actuar con nuestros hijos, te lo tienes que aplicar con las cosas que te dices. Alaba lo bueno que haces todos los días.

Sobre todo haz que tus pensamientos sobre ti sean buenos y positivos.

Cuando te sientes feliz, alegre, eufórico, eres más capaz de lograr cualquier cosa y vencer a tus limitaciones.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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