Es difícil explicar cuando no te quieren escuchar

Una amiga mía, que es maestra, lleva un mes trabajando en un colegio. La llamaron para cubrir una baja por enfermedad.

A la semana de estar allí nos contó que es una clase muy difícil, los alumnos no ponen ningún interés en lo que les explica. El resto de profesores temen tener que ir a esa clase. En esas condiciones se hace muy difícil enseñar.

Después de unas semanas parece que las cosas van un poco mejor, no es una clase modelo pero empiezan a escucharla.

En este caso ella sabe que tiene que dar la clase y los alumnos son chavales de 12 años que no son muy consciente de la importancia que tiene la formación para su futuro, no les preocupa. ¿Pero qué pasa con las personas ya adultas?

En los adultos al igual que en los niños, depende la predisposición que tenga uno en aprender y que sea capaz de reconocer que no sabe. Sólo de esta forma aceptamos la enseñanza.

A mi me ha pasado, igual me intentan decir algo para mi bien pero por arrogancia no lo escucho. Dices si, si ya lo sé, y no escuchas.

Es triste pero en ocasiones preferimos hacer caso de las palabras que nos dicen gente que no conocemos, (por medio de Internet, de la tele, …) que de personas cercanas que saben de lo que están hablando.

Consideramos verdad absoluta lo que aparece en un artículo sin haber comprobado la fuente de la noticia y rechazamos lo que un experto te cuenta sólo porque es cercano a nosotros.

Por otro lado, nos gusta ser maestros, comunicar nuestros conocimientos. Es muy gratificante ver que un alumno entiende lo que le explicas. Cuando estoy haciendo algún ejercicio con mi hijo y tras una explicación lo entiende, me gusta, por un lado porque veo que lo ha comprendido y por otro porque he sabido hacérselo entender.

Por eso se hace difícil controlar a quien le explicas y le cuentas tus objetivos y a quien no. Te entusiasma lo que estas aprendiendo y a su vez quieres compartirlo con todos en especial con tus seres queridos y amigos. Pero si el que escucha no está interesado puede reaccionar poniéndose a la defensiva, no aceptando lo que le dices, criticándolo e incluso puede acabar en una discusión.

Así que en el camino hacia tu libertad financiera selecciona con cuidado a quien le vas a contar tus planes. El tema del dinero es delicado y para muchos tabú. No todos aceptarán tus ideas y ante lo desconocido nuestra reacción es defendernos o criticarlo.

Elige bien con quien compartes tus ideas.

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