Los vampiros del dinero y del tiempo. La deuda y los compromisos

Esta noche es Halloween o Noche de Brujas.

Hemos salido a cenar con unos amigos. Mis hijos tenían muchas ganas de disfrazarse y en un momento se han puesto el disfraz de bruja y el de la muerte.

No había demasiado ambiente por las calles, o al menos por las que nosotros nos hemos movido. Me parece que esta fiesta no es demasiado popular aquí, aunque desde hace pocos años ya empieza a oírse con más frecuencia.

Lo que me gusta de ella son los disfraces, desde pequeña me ha gustado disfrazarme aunque ahora prácticamente no lo hago nunca.

Bueno, ya lo he vuelto a hacer. Me he ido por las ramas, sólo pretendía hacer una introducción para explicar el titulo del artículo y en su lugar me he puesto a divagar.

En Halloween es muy fácil ver disfraces de vampiro y me ha dado por pensar que en la vida diaria nos encontramos muchas veces con vampiros, que en lugar de chuparnos la sangre se dedican a chuparnos el dinero y el tiempo.

Hay un gran vampiro del dinero, la deuda. Si no se sabe controlar la deuda en la que te metes, puedes acabar victima de un bocado tras otro y quedarte sin un céntimo.

Pagarse a uno mismo primero, administrar los ingresos, controlar los gastos y adquirir educación financiera son para la deuda como el ajo para el vampiro.

La autodisciplina para pagar cada mes un poco más que la mensualidad y no meterse en más prestamos es para la deuda como la estaca para el vampiro. La elimina.

También nos podemos encontrar con un “Blade”, que en lugar de chuparnos el dinero nos ayuda.

Me refiero a la deuda buena, aquella que te enriquece y que otro paga, es la deuda que te permite comprar una inmueble que alquilas y el propio alquiler es el que paga el préstamo.

Al terminar, otro ha pagado la deuda con los pagos mensuales del alquiler, además has recibido un pequeño ingreso pasivo adicional y tienes un inmueble.

Esta deuda buena es nuestro Blade, nuestro aliado.

Me queda el otro vampiro del que quería hablar. En este caso no se alimenta de nuestro dinero, lo que hace es absorber nuestro tiempo. Se trata de los compromisos que nos vienen impuestos desde fuera.

Llega un fin de semana de tres días, como el que tenemos ahora, Sábado, Domingo y Lunes (1 de noviembre, fiesta de todos los santos), te haces planes de lo que podrías hacer, y de repente llegan unos amigos que te organizan lo que hacer esos días, te sientes obligado a hacerlo, no sabes como decir que no.

O por ejemplo, te coges un día de vacaciones porque quieres dedicarlo a relajarte, y sin comerlo ni beberlo acabas por ir a recoger un paquete a correos, comprar unas bombillas, llevas el traje a la tintorería, … en fin que se ha consumido todo el día y de lo que tenías programado nada de nada. Son unos vampiros insaciables.

Hay miles de situaciones de este tipo, incluso en algunas de ellas puede que yo halla sido la causante de este vampiro de cara a otra persona, obligandola a dedicar su tiempo a algo que no tenía previsto.

Para este caso de vampiros no sé que ajos se pueden usar o cual es la estaca que termina con ellos. Todo lo que se me ocurre acaba siendo poco elegante y nada diplomático.

Si sabes como deshacerte de este vampiro chupa tiempo, dímelo.

2 comentarios

  1. Hola Inma,

    Primero que nada, a mí me divierte mucho cuando en tu blog dedicas un poco de tiempo a tu familia y a lo que has estado haciendo, así que ojalá te fueras por las ramas más veces, pues de ahí también sale para nosotros tus lectores el origen de tu fuerza como escritora de finanzas.

    Con relación a los vampiros estoy de acuerdo que ambos tipos son especiales, en verdad existen y lo peor es que como bien dices sólo se puede luchar contra ellos enfrentándolos abiertamente.

    Por cierto aquí en México, estas tradiciones son muy fuertes, disfrazarte sí, pero honrar a nuestros muertos con ofrendas es magnífico.

    Te mando un gran saludo.

    Omar Carreño

    • Hola Omar,

      Gracias, es que muchas veces me enrollo como las persianas, soy así.

      A mi marido lo saco de quicio cada vez que me pregunta de que va una película, porque se la cuento con pelos y señales, hasta los diálogos.

      Confieso que me cuesta resumir y extraer lo importante.

      Un saludo,

      Inma.

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