No dejes que la conducta de los demás condicione la tuya. El maestro y el escorpión.

No suelo leer los correos que me envían con historietas, cuentos, chistes y demás pasatiempos, directamente los elimino.

No me gustan los correos del estilo, rápido envía este correo a 10 personas, da dos vueltas a la mesa, tocate la nariz y se cumplirán tus deseos.

No tengo que esperar que la suerte llame a mi puerta, la Buena Suerte me la tengo que crear yo misma.

En fin, al grano, hoy he incumplido esta costumbre, por alguna razón he abierto el correo y la verdad es que tengo que reconocer que me ha gustado el cuento que me ha llegado.

He pensado que sería buena idea hablar de él en mi artículo.

El maestro y el escorpión.

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo, un maestro oriental vio cómo un pequeño escorpión se estaba ahogando en un río, al ver esto decidió sacarlo del agua para ayudarlo, pero cuando lo hizo, el pequeño escorpión le picó la mano.

Por la reacción al dolor, el maestro soltó al animal, que cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo de nuevo y otra vez el escorpión lo volvió a picar.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

– Perdone maestro, ¡pero usted si es terco! ¿No entiende que cada vez que usted intenta sacar el escorpión del agua este lo picará?

– La naturaleza del escorpión es picar y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar -respondió el maestro.

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

¿Que te ha parecido el cuento? A mi me ha gustado. Me ha hecho recordar que yo tengo el poder de elegir mi reacción ante los problemas que se prestan.

El maestro podría haber decidido soltar al escorpión y olvidarse de el al recibir el primer picotazo, pero no se dejo vencer por la conducta del animal, el tenia muy claro lo que quería hacer, y lo hizo. Le dio la vuelta a la situación.

Es muy fácil dejarse llevar por la energía del otro y alterarte si el también lo esta.

Controlar mi estado de animo y mi actitud ante lo que ocurre fuera requiere más trabajo por mi parte pero desde luego con este control además de mantener mi estado puedo influir que la otra persona modifique su energía, se calme. Todo dependerá del que tenga más control sobre si mismo, y creo que con una actitud nerviosa, alterada y disgustada el control sobre uno mismo es bastante escaso.

Es como lo que hace el encantador de perros. Cuando tiene algún perro con una mala energía se ayuda de otro que tiene una energía relajada.

Conclusión: No te dejes llevar por la conducta del otro, elige libremente como actuar sin que te condicionen los demás, esta es la forma de encontrar la felicidad que está escondida dentro de ti.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

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