Para ganar en calidad de vida consigue la libertad financiara

Ayer fue el primer día sin cole por la tarde. En el telediario le preguntaban a las madres como iban a organizarse ahora.

Una de la madres comentaba que ella tenia la suerte de contar con los abuelos de los niños. ¿Qué haríamos sin los abuelos?

Mientras escuchábamos la noticia, Juan dijo que algo no se estaba haciendo bien. Tenemos hijos que son cuidados por los abuelos, trabajamos casi todo el día, ¿para qué? ¿Cual es el objetivo? Tener dinero que compre comodidades, y poder tener una vida mejor, ¿pero es mejor? Si no puedo disfrutar de mis hijos, si casi todo el tiempo están o en el colegio o con los abuelos. Vivimos para trabajar.

Desde pequeños hemos aprendido que se necesita dinero para vivir.
Nos han enseñado que el dinero se consigue trabajando.
Empezamos a trabajar y ganamos dinero.
El dinero nos permite comprar cosas que nos hacen sentirnos bien.
La necesidad de tener más dinero para comprar cosas mejores nos motiva a trabajar más duro.
Ganamos más dinero, y también gastamos mucho más.
El miedo a no tener suficiente dinero nos hace que trabajemos aún más duro.

Y nos vemos atrapados en un circulo vicioso.

Piensas, ahora trabajo duro y así mañana lo disfrutaré. Pero al meterte en este circulo resulta que los años en los que puedes disfrutar de tus hijos te los pasas trabajando. Y cuando llegue mañana ellos serán grandes y tú demasiado mayor.

Hasta este año, nosotros también hacíamos los mismo. Después de comer en el colegio los recogía a las 14:20, los llevaba a casa de mis suegros, comía rápidamente y mientras que mis suegros se quedaban con mis hijos yo me iba a trabajar.

Ahora que estoy en el ERE temporal, estoy disfrutando de mis hijos. Los llevo al colegio sin prisas, cuando los recojo les llevo un helado de flash bien fresquito, volvemos tranquilamente andando a casa, les preparo la comida y cuando llega Juan comemos todos juntos.

Es casi ideal, sólo falta que Juan no tuviera que ir a trabajar. Pero eso si, con dinero que pagara nuestros gastos. Ahora que estoy medio saboreando lo que puede ser la libertad financiera estoy más decidida a conseguirla.

¿Y a ti, no te gustaría hacer lo que quisieras con tu tiempo, en lugar de dedicarlo a trabajar por un sueldo?

A modo de reflexión te dejo este cuento, no sé quien es el autor.

EL CUENTO DEL PESCADOR

Un importante y acaudalado hombre de negocios contempla el paisaje marítimo en un muelle de un pequeño pueblo. En ese momento un pequeño bote llega a la costa. En su interior sólo hay un pescador y unos pocos atunes. El hombre de negocios felicita al pescador por la calidad del pescado y le pregunta cuanto le costó pescarlo.

El pescador le contesta «Sólo un ratito, señor».

Entonces el hombre de negocios le pregunta «¿Y por qué no te quedas más tiempo en el mar y pescas más peces?»

El pescador le responde que con lo pescado le basta para sostener las necesidades inmediatas de su familia.
Así que el hombre de negocios le pregunta «¿Pero entonces que haces el resto del día?»
A lo que el pescador le responde «Me levanto tarde, pesco un rato, juego con mis hijos, hago la siesta con mi mujer, y cada noche salgo un rato con los amigos a tomar un  vino y tocar la guitarra. Tengo una vida muy ocupada, señor.»

Así que el hombre de negocios le espeta burlonamente «Pues yo soy MBA (Master in Business Administration) por Harvard y podría ayudarte. Deberías pasar más tiempo pescando y con los beneficios comprarte una barca mayor; y con los beneficios de pescar con una barca mayor deberías comprar más barcas hasta conseguir una flota pesquera propia. En lugar de vender tus capturas a un intermediario deberías venderlas directamente a la fábrica de enlatado y finalmente deberías montar tu propia fábrica de enlatado. Así controlarías el producto, el procesado y la distribución. Para ello necesitarás dejar de vivir en este pequeño pueblo costero y trasladarte a la gran ciudad donde podrás dirigir mucho mejor tu empresa en expansión».

Entonces el pescador le pregunta, «Pero, señor, ¿cuánto tardaría en lograr algo así?»

A lo que el hombre de negocios responde «Entre 15 y 20 años».

«Pero, ¿y después qué?»

El hombre de negocios estalla en una carcajada y le dice, «Luego viene lo mejor. Cuando llegue el momento podrás anunciar tu salida a bolsa y hacerte muy rico. Ganarás millones».

«¿Millones?, ¿y después qué?»

El hombre de negocios le mira con suficiencia y le responde «Entonces podrás retirarte. Trasladarte a vivir a un pueblecito pesquero de la zona costera, levantarte tarde, pescar un poco, jugar con los niños, hacer la siesta con tu mujer, acercarte al bar por las noches y tomarte un vino con tus amigos mientras te diviertes con la guitarra.»

El pescador le dice “¿Acaso no es lo que tengo ya?

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