Piensa, no dejes que las emociones gobiernen tu vida

Si permites que las emociones te manejen estas perdido.

No es fácil controlar las emociones y hacer lo que se debe hacer en lugar de dejarte llevar por ellas.

Cuando me enfado con mis hijos porque no me hacen caso, no me gusta mi reacción y luego, el haberles castigado me hace sentirme fatal.

Últimamente cuando noto que me empiezo a enfadar, trato de respirar hondo, contar hasta 10, o irme de la habitación donde están para tratar de tranquilizarme. Me digo que sólo son niños y trato de ponerme en su lugar.

Todo esto supone más esfuerzo por mi parte, que si dejo salir mi enfado y les castigo quitándoles algo que les gusta mucho, pero con mi enfado sólo empeoro la situación y al final todos nos quedamos tristes.

Para conseguir el control sobre las emociones es necesario reconocer y ser conscientes de nuestros sentimientos, ponerse en la piel del otro (mostrar empatía), regular nuestros sentimientos y estudiar la situación.

Y respecto al dinero, ¿como influyen mis emociones?

Aquí entran en juego principalmente dos emociones: El miedo y el deseo (la codicia).

El miedo es una emoción muy fuerte que nos hace hacer cosas que no nos gustan, que nos parecen injustas y nos hacen infelices.

    Miedo a perder el puesto de trabajo.
    Miedo a no ganar dinero suficiente.
    Miedo a no encontrar un trabajo mejor si dejo el que tengo.
    Miedo a fracasar en mi intento de ser libre.
    Miedo a no hacer una inversión segura.
    Miedo al riesgo.

En lugar de enfrentarnos a nuestro miedo nos resulta más cómodo y fácil no hacer nada seguir igual y echarle las culpas a otro de nuestra situación.

    Al jefe por no pagarnos suficiente.
    A los clientes por que vienen poco por la tienda y casi no compran.
    Al casero porque nos pide un alquiler muy alto.
    Al gobierno porque nos cobra muchos impuestos.
    Al banco por los altos intereses de la hipoteca y las deudas en las que nos hemos metido.

Es mucho más fácil quejarse y sentirse un mártir pensando que los demás son la causa de nuestros problemas, que analizarlos, ser conscientes que nosotros somos el problema y buscar la solución.

Al igual que con las relaciones humanas esto requiere mucho esfuerzo por nuestra parte, pero aquí también merece la pena la recompensa: Libertad Financiera.

El deseo de tener una vida mejor, de comprar lo que quieres, te hace codiciar más dinero. El trabajo te proporciona ese dinero, trabajar por un sueldo es lo que hemos aprendido que hay que hacer. Para conseguir dinero trabajas más duro, piensas en satisfacer tus deseos inmediatos de tener más dinero. Dejas que el deseo te controle y lo satisfaces de la forma que te resulta más fácil y rápida.

La alternativa es más costosa, requiere esfuerzo y sacrificio, tienes que dedicar tiempo a aprender, controlar tus impulsos y pensar como ganar dinero extra, no es una solución inmediata.

Deseamos vivir la vida de los ricos, gastamos dinero, pero no nos paramos a pensar como lo hacen ellos.

El miedo y el deseo pueden ser un obstáculo para avanzar y nos atan a nuestro trabajo. Pero puedes darle la vuelta y utilizarlos como motivación para alcanzar la libertad financiera. Para eso tienes que tomar el control, pensar y utilizar estas emociones en tu beneficio. Si luego quieres seguir con tu trabajo porque es gratificante para ti, lo haces porque quieres no porque lo necesites.

¿Controlas tus emociones o ellas controlan tu vida?

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